Por Isabel Olivos, socia de Noosa Capital.

Columna publicada en El Pulso el 20 de julio de 2020

 

La crisis global provocada por la pandemia del coronavirus ha sido el evento de mayor impacto en diversos ámbitos desde la crisis financiera del 2008. Si bien en los primeros meses los mercados financieros estuvieron marcados por un desplome en los principales índices bursátiles y de renta fija global, posteriormente vimos una fuerte recuperación. Es el caso del S&P 500, que tras haber caído un -30%, al término del semestre tuvo un retorno acumulado de -3%. Algo similar, pero en menor magnitud ocurrió con el índice de renta fija: Bloomberg Barclays US Corporate, que mostró un descenso de -11% cerró con un incremento de 5% en la primera mitad del año.

Pese a esta recuperación registrada en los últimos meses, el sentimiento pesimista ha predominado en los inversionistas y solo unos pocos se vieron beneficiados con este repunte. Lo anterior se demuestra en los altos niveles de liquidez y flujos de salida de los mercados accionarios y de renta fija durante la primera mitad del año. Sin embargo, la liquidez ya no es el refugio seguro que alguna vez fue, dado que, tras la crisis del 2008, las tasas se han mantenido en niveles históricamente bajos, y la tasa anual promedio de los money market se encuentra muy por debajo de la inflación para los últimos 12 años, lo que, en términos reales, ha generado una pérdida no despreciable.

El comportamiento de los inversionistas en las crisis es similar a lo largo de la historia. El pánico que éstas generan es reiterativo, lo cual se traduce muchas veces en la venta de activos más riesgosos y la búsqueda de instrumentos de refugio. Estos movimientos tienen un fuerte impacto en el retorno observado promedio, muy por debajo de las rentabilidades de las tradicionales clases de activo. Un informe de JP Morgan así lo grafica: el retorno anualizado de los últimos 20 años para el inversionista promedio ha sido de 2,5%, mientras que un portafolio balanceado entre el índice S&P 500 y el Bloomberg Barclays US Corporate ha rentado un 6,3% para el mismo período. En términos de desempeño, es muy costoso no estar invertido de acuerdo al perfil de riesgo ya que los movimientos de portfolios guiados por el pánico tienen un impacto muy fuerte en la rentabilidad.

Dado lo anterior, es que enfatizo en la importancia de definir los objetivos de inversión y estructurar portafolios diversificados de acuerdo al riesgo que se quiere asumir, de tal modo de ser capaces de no desviarse de este fin en tiempos difíciles como el actual, y por el contrario, beneficiarse de las oportunidades y rebalancear periódicamente, para así alcanzar las metas planteadas. Desconocemos cuándo vendrán las crisis, su duración e intensidad, pues en general son todas diferentes; no obstante, sí sabemos que volveremos a verlas y que posteriormente el mercado siempre se ha recuperado y que las mayores alzas ocurren en estos períodos de volatilidad e incertidumbre.