Por Juan Cristóbal Alcalde, socio fundador de Noosa Capital.

Columna publicada en La Segunda el 25 de junio de 2020

 

“La nueva normalidad” de las tasas de interés será sinónimo de niveles muy bajos durante un tiempo largo, por lo que para repetir los buenos retornos de los últimos años se deberán asumir niveles elevados de riesgo.

Ello plantea al inversionista el desafío de preocuparse más que nunca por el precio que paga por el manejo de su portafolio. No existe ningún instrumento de inversión que no tenga algún costo asociado, independiente de que sea fácil de identificar o no. Lo único que sabemos con certeza es que estos afectan negativamente la rentabilidad y muchas veces generan conflicto de interés por parte de quienes los ofrecen.

Lo interesante es que, a diferencia del incierto futuro de los mercados, el “fee” de un activo es algo que podemos controlar y en consecuencia optimizar.

A modo de muestra, para el caso de una cartera de renta fija global con un rendimiento anual del 3%, sería una locura invertir en instrumentos con costos totales que superen el 1,0%. Aquí el inversionista está dejando “arriba de la mesa” más del 30% del retorno y para colmo asume todo el riesgo de mercado.

Afortunadamente, cada día aparecen nuevas alternativas muy económicas (ETF o fondos índices) que cobran costos muy inferiores al antes mencionado y que tienen la ventaja de rentar lo que se espera que renten, sin desviarse de su benchmark. Numerosos estudios muestran que la gran mayoría de los fondos con estrategias activas que prometen ganarle al mercado, para justificar sus altos fees, en el largo plazo no lo hacen y seguramente será cada vez más difícil debido al rápido desarrollo del Big Data.

La recomendación es ser muy cautos con las comisiones que paga por el manejo de sus inversiones; infórmese y asesórese ya que es lo único que sabrá a ciencia cierta de cara a un mundo donde tendremos exceso de deuda, liquidez y retornos muy bajos un buen tiempo.