Por Isabel Olivos, socia de Noosa Capital.

Columna publicada en El Pulso el 18 de septiembre de 2020

 

Al revisar lo que ha sido la historia de las principales clases de activos observamos un comportamiento dispar en términos de retorno entre ellas, pero siempre con un claro ganador en periodos de tiempo de al menos 10 años.

En las últimas cinco décadas, donde éstos se han multiplicado por al menos 10 veces, los ganadores en orden cronológico han sido: la plata y el oro; las acciones japonesas; las “punto com”; los mercados emergentes y en esta última década, las acciones de Estados Unidos.

Lo interesante de esta rotación de activos es que hay un período de tiempo en el cual convive el “antiguo” mercado con el “nuevo” y lo importante es detectar si estamos en dicho momento en donde se empieza a generar la rotación de activos hacia ese nuevo ganador.

Creemos que probablemente sea éste el escenario; como decía Sir John Templeton, los mercados alcistas nacen del pesimismo, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo y mueren en la euforia.

Ahora cabe preguntarse cuál será aquella clase de activo triunfadora. Las condiciones de debilitamiento global del dólar que vemos hoy por las políticas expansivas y más pesimistas con la inflación por parte de la FED, sumado a una recuperación del crecimiento mundial liderado por China son favorables para los commodities, tal como lo hemos estado observando en los últimos meses con mucha fuerza.

En dicho contexto, los grandes beneficiados son los mercados emergentes, quienes además son los principales productores de materias primas, por lo que puede ser que estemos en el comienzo de la nueva clase de activo ganadora, precisamente aquella que lleva más de una década perdida.