Por Juan Cristóbal Alcalde, socio fundador de Noosa Capital

Columna publicada en La Segunda el 1 de octubre de 2020

 

El covid-19 ha dejado una serie de lecciones a los inversionistas, pero sin duda las dos más importantes apuntan, por un lado, a que el manejo del capital debe ser un proceso disciplinado y de largo plazo, y por el otro, que el portafolio exige estar estructurado de acuerdo al perfil de riesgo para soportar las crisis y no para predecirlas.

Es en este contexto que las inversiones con Impacto Global, aquellas que tienen como objetivo no sólo un retorno atractivo, sino el invertir en un mundo mejor y sustentable, y las estrategias de Megatendencias, aquellas que identifican a las empresas que se beneficiarán de las transformaciones que veremos en el mundo en las próximas décadas tomarán cada vez más protagonismo en las recomendaciones y estructuración de portafolios.

En concreto, estas inclinaciones se relacionan con el cambio climático y el desarrollo de las energías limpias; los avances tecnológicos y el 5G; los cambios sociales y demográficos con el envejecimiento de la población y la rápida urbanización como ejemplos; y el nuevo orden económico global con China a la cabeza y los millenials como los nuevos dueños de la riqueza mundial.

La pandemia y su impacto en el comportamiento humano aceleraron el interés por invertir en estas tendencias, las mismas que hace unos meses estaban arriba de la mesa y que hoy son una realidad en varios ámbitos. Por lo mismo, incorporarlas a las carteras es fundamental ya que han mostrado ser más resilientes ante las crisis y con mejores desempeños en mercados al alza. Apostar por ellas no es trivial dada la complejidad de encontrar los instrumentos y compañías que realmente capturen el valor agregado que deberían entregar en el largo plazo.

En ese sentido, mi recomendación es hacerlo con gestores expertos, que muestren claramente sus capacidades en identificar tendencias y teniendo en consideración procesos de optimización robustos para no duplicar riesgos.