Por Juan Cristóbal Alcalde, socio fundador de Noosa Capital

Columna publicada en La Segunda el 30 de julio de 2020

 

En estos últimos 50 años los activos ganadores, con sus valores habiéndose multiplicado por al menos 10 veces, han variado: en la década de los 70’s fue el oro; en la de los 80´s las acciones japonesas; en los 90´s el Nasdaq; en los 00´s los commodities y en esta década las FAANG. Lo interesante de esta rotación de activos es que hay un periodo de tiempo (corto) en que convive el nacimiento del nuevo mercado ganador con el “viejo” hasta que se “pincha” la burbuja por la ocurrencia simultánea de condiciones que se asocian a la euforia de los mercados: baja volatilidad, brotes de inflación y alza de tasas.
Es oportuno preguntarse si estamos frente al fin del reinado de las acciones estadounidenses. La respuesta parece ser negativa. La pandemia nos dio un alivio temporal al aumentar la incertidumbre, llevar las tasas a cero y disminuir los riesgos de inflación, por lo que todavía tendrían espacio de crecimiento en la medida que los inversionistas sigan anticipando que este escenario se mantendrá por un tiempo.
Lo relevante es detectar si estamos en el momento de la convivencia de las ya aparente maduras FAANG con el nacimiento de un nuevo bull market. Probablemente, éste es el escenario, pero cabe preguntarse, cuál será esa nueva clase de activo ganadora.
El debilitamiento global del dólar sumado a una recuperación del crecimiento mundial, son escenarios favorables para las materias primas, tal como lo hemos estado observando, y en consecuencia para los mercados emergentes que llevan más de una década perdida.
La interrogante es cómo incorporar esta clase de actico a los portafolios sin cambiar el perfil de riesgo ni los objetivos planteados. Existen varias maneras baratas y eficientes de hacerlo, lo importante es que sea diversificado y sin duplicar riesgos ya que no debemos olvidar que los activos chilenos (acciones, bonos) son también parte de los mercados emergentes.