Por Juan Cristóbal Alcalde, socio fundador de Noosa Capital

Columna publicada en La Segunda el 24 de diciembre de 2020

 

A pesar de todo lo vivido este año, vamos a cerrar el bienio 2019-2020 como uno de los mejores de la historia para casi todas las clases de activos. La razón de esto es la ya conocida exuberante política monetaria y fiscal que nos ha llevado a que el mundo esté experimentando las condiciones financieras más expansivas de la historia.

Este manejo ha generado una reflación de los activos financieros que tampoco tiene precedente en el pasado reciente, sobre todo, en la renta fija. A modo de ejemplo, cuesta encontrar algún índice de deuda que no supere el 20% de alza en dicho periodo, lo que sin duda es muy superior al retorno promedio esperado.

Adicionalmente, este panorama global de tasas reales negativas y nominales en cero, y sin expectativas de cambiar por un buen tiempo, genera un sesgo natural a invertir en aquellas apuestas más riesgosas como son las acciones, llevando también a que estos papeles se transen por sobre sus múltiplos históricos.

De este modo, mientras no veamos la temida inflación en el horizonte, tal como lo sugieren actualmente las expectativas del mercado, la tendencia seguirá y probablemente veremos la continuidad del bull market.

Sin embargo, en el futuro los bancos centrales tendrán que ir retirando los estímulos monetarios y los gobiernos, a su vez, tendrán que financiar de alguna manera los tremendos déficits que generaron. Esto producirá eventualmente un ajuste a la baja en el valor de los activos y un menor crecimiento global, lo que llevará las valoraciones actuales a niveles razonables. En este escenario de menores retornos esperados, donde no será fácil ganarle a la inflación, se deberá ser muy disciplinado con el manejo de las inversiones.

A pesar de los riesgos, estamos optimistas de los próximos tiempos, pero hay que asegurarse de tener una estrategia sólida, de largo plazo y que se alinee con los objetivos de inversión, de manera de poder sortear satisfactoriamente las sorpresas que nos depara el futuro.