Por Juan Cristóbal Alcalde, socio fundador de Noosa Capital.

Columna publicada en La Segunda el 23 de abril de 2020

En periodos de alta volatilidad es cuando se generan las mejores oportunidades para los inversionistas de largo plazo en la medida que se respeten disciplinadamente ciertos principios de inversión.

Lo primero es la importancia de un adecuado perfil de riesgo. Aunque parezca tedioso y repetitivo, es necesario que todo inversionista lo defina conscientemente y luego plasmarlo en un portafolio diversificado.

Lo segundo es el valor que tiene la liquidez. Considere casi como regla que las inversiones en activos tradicionales deberían ser hechas a través de instrumentos altamente líquidos y de bajo costo.

Sobre este punto, veo con preocupación el creciente aumento de ciertos instrumentos de inversión que a cambio de posibles beneficios tributarios sacrifican liquidez, sobre todo en períodos como los actuales, lo cual impide a los inversionistas ajustar adecuadamente sus carteras.

Lo tercero es rebalancear el portafolio en favor de aquellas clases de activo que han perdido más valor volviendo así al perfil de riesgo definido. El ejercicio anterior le permitirá aumentar exposición consistentemente en aquellos activos más depreciados que serán recompensados con mayores retornos esperados.

En este contexto, tenga presente que numerosa literatura financiera demuestran que estrategias disciplinadas y basadas en premisas como las mencionadas anteriormente superan ampliamente a aquellas estrategias que consistentemente buscan predecir los movimientos del mercado.

Estos principios aplicados disciplinadamente le permitirán cumplir sus objetivos y sortear de buena forma los periodos de alta volatilidad, dejando de lado las emociones y predicciones, aprovechando las oportunidades de comprar barato cuando se producen desviaciones y teniendo claridad del valor de mercado de sus inversiones.